El arte de la carne madurada
Trabajamos con ganaderos de confianza y maduramos en cámara propia. Cada pieza reposa el tiempo necesario para desarrollar su carácter: infiltraciones limpias, textura mantecosa y ese sabor que solo dan la paciencia y la técnica.
De la Rubia Gallega al Wagyu de Kagoshima, pasando por el ibérico de bellota, seleccionamos únicamente animales con trazabilidad completa y crianza extensiva.
Cortes disponibles
De la ganadería a su mesa
01 · Selección
Elegimos animales con crianza extensiva, alimentación natural y trazabilidad completa. Solo trabajamos con ganaderos de confianza.
02 · Maduración
Cada pieza reposa el tiempo justo en cámara propia. Entre 20 y 60 días para que la textura y el sabor alcancen su punto óptimo.
03 · Corte
El maestro carnicero prepara la pieza a la vista. Chuletón, entrecot, T-Bone o solomillo, siempre con el grosor y el trato que merece.